Víctor Manuel Bustamante
Los Mochis, Sin. (Por Los Pasillos)
Tal vez ya te diste cuenta que hay un grupo de mexicanos que no se pueden quedar en sus casas.
Ellos corren grades riesgos de contagiarse del coronavirus, aunque andan protegidos.
Se trata de los doctores, enfermeras y enfermeros, todos los del sector salud de los tres niveles de gobierno.
También los agentes de la policía municipal, estatal, Guardia Nacional, Protección Civil, Ejército Mexicano, Marina y paramédicos.
Los empleados municipales, estatales y federales que continúan en las colonias y comunidades rurales entregando apoyos, como las despensas, a las familias más necesitadas y que buena falta les hace en esta contingencia causada por el covid-19.
Respetalos, reconocelos, admiralos, y si te los encuentras por ahí, dales un aplauso. Pero no formes parte de los ignorantes, para decirlo lo más suave, de los que arrojan cloro a trajadores y trabajadoras del sector salud.
Si esas personas, si ese grupo de mexicanos que menciono, sobre todo a médicos, enfermeros, enfermeras, asistentes; se enferman, mueren. ¿sabes qué pasará? Pues el país irá a lo mismo que países como Italia o España, donde la muerte por el covid-19 se disparó. O peor aún, como sucede actualmente en Estados Unidos.
Si esas personas enferman o mueren, en México y en el resto del mundo, no habrá quien atienda a los afectados por el virus del covid-19 y si tenían un a esperanza de vida, se les escapará como una cachetad, la misma que constituye la ofensa de agredirlos.

En Argentina se hizo viral en las redes sociales, en el caso de una enfermera cuyo arrendaron le regaló los dos meses de la renta que siguen.
O en Inglaterra, la enfermera que es ovacionada, cuando sale de su casa y toma su automóvil para dirigirse al hospital, donde trabaja, a atender a enfermos del covid.
O en esta ciudad, el taxista que porta una cartulina avisando que regala el viaje a las enfermeras o enfermeros que van al hospital.
O la pastelería, también en esta ciudad que regaló pastelitos a enfermeras y enfermeros.
Tú, si no tienes más que dar que el agradecimiento, y eso es muy grande, al menos no los agredas. Respétalos, por que al final de esta crisis de salud, se sacarán las cuentas y se sabrá quienes sumaron y quienes restaron.
No quedes reprobado desde ahora.


























