Realizan emotivo homenaje a Joaquín Bacasegua en el Museo Regional del Valle del Fuerte

Redaccion

Los Mochis, Sinaloa, (Por Los Pasillos)

Como un homenaje póstumo al recién fallecido líder yoreme Joaquín Valenzuela Bacasegua, la tarde de este martes el programa “Martes Haciendo Historia” evocó su memoria entre recuerdos, reflexiones y emotivos testimonios en el Museo Regional del Valle del Fuerte.

La actividad, organizada por la Comisión de Historia y Cultura (COMHISCU), reunió a familiares, amigos, hermanos yoremes, autoridades y miembros de la comunidad cultural, quienes recordaron el legado humano, espiritual y cultural de quien fuera uno de los más importantes guardianes de la tradición Yoreme-Mayo.

En representación del Instituto Municipal de Arte y Cultura, la directora María Teresa Flores Heredia destacó la valía de Joaquín como un hombre comprometido con sus raíces, siempre dispuesto a proponer nuevas ideas y a trabajar por la preservación de la cultura indígena, dejando una huella imborrable tanto en el municipio como en el estado.

La charla fue iniciada por Ángel S. Villalba, cronista de Choix, quien abrió su intervención con una frase que marcó el tono de la jornada: “Cuando muere un anciano indígena, arde una biblioteca de sabiduría”, haciendo referencia a la invaluable pérdida que representa para el pueblo Yoreme-Mayo la partida de Joaquín Valenzuela.

Durante su participación, recordó que Joaquín falleció a los 64 años de edad, dejando una vida dedicada a preservar y compartir la riqueza cultural de su pueblo originario. Profesor de Educación Primaria, inició su labor docente en la comunidad serrana de El Sauz de San Isidro, en el municipio de Choix, Sinaloa, donde además comenzó su misión de sembrar conocimiento y dignidad entre las nuevas generaciones.

Asimismo, se destacó que Joaquín fue un profundo conocedor de la cosmogonía Yoreme-Mayo y un orgulloso representante de su etnia. Su identidad yoreme no solo era parte de su origen, sino una manera de vivir, sentir y honrar a sus antepasados. Su presencia, siempre acompañada de sus atuendos ceremoniales tradicionales, transmitía respeto, orgullo y calidez humana.

Amigos, alumnos y compañeros compartieron recuerdos que lo describieron como un hombre generoso con su conocimiento, siempre dispuesto a enseñar la lengua originaria y a compartir las tradiciones y saberes ancestrales con quienes mostraban interés por aprender. En cada enseñanza, señalaron, existía una defensa silenciosa de la identidad indígena.

Joaquín Valenzuela Bacasegua también fue reconocido como un auténtico “Jitéberi Yowe”, hombre de conocimiento, medicina tradicional y profunda conexión espiritual con el “Juya Ania”, el mundo natural y sagrado para la cultura Yoreme. Su entendimiento de la naturaleza trascendía lo material, concibiéndola como madre y origen de toda vida.

Su legado cruzó fronteras, al convertirse en embajador de la cultura Yoreme-Mayo en más de treinta países, llevando consigo la voz, las ceremonias y la grandeza espiritual de su pueblo, siempre con la dignidad de quien representa una herencia milenaria.

Entre quienes ofrecieron emotivos mensajes en memoria de Joaquín estuvieron Antonio Villanueva del Toro, José Antonio Aquí, Mayte Sañudo, Carlos Corral, Ángel Villalba, Agustín Castro Zavala, Jonathan Maldonado, Mónica Garza, Paul Olea, José Guadalupe López Escalante, Brenda Aguayo y su hermana Silvia Valenzuela Bacasehua, entre otros.

Las intervenciones fueron coordinadas por Antonio Piña Páez, José Armando Infante Fierro y Benigno Corrales, en una tarde que se convirtió en un sentido reconocimiento a la vida y legado de uno de los grandes portadores de la memoria y tradición Yoreme-Mayo.

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