Marco Antonio Lizárraga………………..
En política una comida puede ser solamente una comida. Pero cuando quienes comparten la mesa tienen aspiraciones, partidos buscando definiciones y una elección acercándose, inevitablemente adquiere otra lectura.
Eso ocurrió con Jesús Estrada Ferreiro y Robespierre Lizárraga Otero en Casa María, en Culiacán. La reunión existió; lo que no existe hasta ahora es información que permita afirmar que ahí se haya negociado una candidatura, una alianza o algún reparto de posiciones.
Lo interesante está precisamente en quiénes se sentaron.
Estrada Ferreiro busca construir una nueva ruta política después de su rompimiento con Morena y ha encontrado en el PAN una puerta para participar rumbo a 2027. Acción Nacional, sin embargo, ha sido cuidadoso: su acercamiento y registro no significan candidatura automática y cualquier definición tendrá que pasar por los procedimientos internos del partido.
Del otro lado está Robespierre, quien durante buena parte del año sostuvo que la primera opción del PAS era competir solo.
Ese discurso ha comenzado a convivir con otra realidad: el dirigente pasista ya reconoce conversaciones con PAN, PRI y Movimiento Ciudadano y mantiene abierta la posibilidad de analizar una coalición cuando lleguen los tiempos de definición.
Apenas el 23 de septiembre hubo encuentros del PAS con representantes de esas fuerzas en Guasave.
Por eso la fotografía importa, pero no demuestra un acuerdo.
Lo que sí permite observar es algo que empieza a ocurrir dentro de la oposición sinaloense: los actores están hablando entre ellos antes de que existan formalmente las alianzas.
Cada quien llega a esas conversaciones con intereses distintos.
El PAN busca ampliar opciones; el PAS necesita definir hasta dónde puede caminar solo y bajo qué condiciones tendría sentido acompañarse; Estrada necesita encontrar una ruta para regresar a una boleta, y Robespierre encabeza un partido que tendrá posiciones propias que defender.
Culiacán agrega otro ingrediente.
Si Estrada termina concentrando su interés en regresar a la Presidencia Municipal, cualquier eventual entendimiento entre las fuerzas opositoras tendrá que resolver quién encabeza precisamente una de las candidaturas municipales de mayor peso político en Sinaloa.
Y ahí pueden aparecer varios nombres, intereses partidistas y condiciones que hoy todavía no están resueltos.
No sabemos qué hablaron Estrada y Robespierre. Y sería un error inventarlo.
Pero tampoco conviene ignorar la reunión.
Porque las alianzas electorales casi nunca comienzan el día que se firman. Antes vienen las comidas, las llamadas, las fotografías y las conversaciones exploratorias.
Esta puede haber sido solamente una de ellas.
O no.
Lo que sabemos, por ahora, es mucho más sencillo: Estrada está buscando ruta y el PAS está escuchando opciones.
Y terminaron sentados en la misma mesa.
PASO A PASO
Édgar Augusto González Zatarain ya dijo qué quiere: buscará la Coordinación Municipal de Morena en Mazatlán y, llegado el momento, pretende estar nuevamente en condiciones de disputar la Presidencia Municipal.
Por eso, su reunión con integrantes de la Asociación de Trabajadores Jubilados y Pensionados del IMSS no puede observarse únicamente como una fotografía de cortesía, aunque tampoco sería correcto presentarla como un acto electoral.
Lo interesante es la etapa en la que entra Édgar. Después de dejar el Ayuntamiento podía tomar distancia de la política municipal o mantenerse vigente desde declaraciones y entrevistas.
Está escogiendo otra ruta: volver a los sectores, conversar con organizaciones y recuperar presencia territorial. La reunión con jubilados y pensionados se incorpora precisamente a esa dinámica.
Y esto conecta directamente con lo que Imelda Castro acaba de establecer para quienes quieran participar en las coordinaciones: no basta con depender de Morena; cada aspirante tendrá que demostrar qué respaldo propio puede aportar.
Édgar tiene una ventaja y una carga al mismo tiempo: ya gobernó Mazatlán. No necesita explicar quién es, pero precisamente por haber gobernado tampoco llega sin antecedentes. Su administración, sus resultados, sus decisiones y sus pendientes formarán parte inevitable de cualquier medición.
Además, la competencia interna en Mazatlán apunta a ser amplia. Carlos Escobar ya manifestó su intención de participar y públicamente se mencionan otros perfiles que también podrían hacerlo una vez publicada la convocatoria.
En ese escenario, la diferencia difícilmente estará solamente en quién consiga más fotografías con dirigentes, sino en quién pueda demostrar relaciones reales con colonias, organizaciones, sectores productivos y estructura política.
Ahí adquiere sentido el movimiento de González Zatarain.
Édgar ya tuvo gobierno.
Ahora necesita construir territorio.
Porque si la encuesta realmente va a mandar, como Morena insiste, su principal desafío no será demostrar que alguna vez fue alcalde.
Será demostrar cuánto respaldo conserva después de haber dejado de serlo.
CARTAS
Jesús Octavio Loaiza Torres coloca sobre la mesa un tema que en el sur de Sinaloa puede tener mucho más peso que cualquier discurso rumbo a 2027: hacer funcionar la infraestructura hidráulica que durante años se construyó, gestionó y, en algunos tramos, quedó pendiente.
El Distrito de Riego 111 de Picachos contempla 22 mil 500 hectáreas regables y el proyecto asociado a Santa María comprende Rosario y Escuinapa; son obras concebidas precisamente para ampliar la capacidad productiva del sur. Diario Oficial de la Federación
Loaiza sostiene que después de la reciente visita de Claudia Sheinbaum comenzaron a regresar constructoras para reparar y concluir trabajos, y reconoce particularmente las gestiones del diputado federal Jesús Ibarra Ramos.
Es una declaración que también refleja dónde se está colocando políticamente Octavio: cerca del proyecto de Sheinbaum y reconociendo a Ibarra como interlocutor en asuntos concretos para la región. Entre Veredas
Pero el planteamiento interesante está más allá de los nombres. Tener presas y distritos de riego no transforma automáticamente una región.
El propio Loaiza advertía desde 2024 que incorporar las 22 mil 500 hectáreas de Picachos requería además tierras preparadas, crédito y tecnificación. Los Noticieristas
Por eso su argumento tiene una segunda lectura: el sur necesita pasar de inaugurar infraestructura a producir con ella. Agricultura, empleo, alimentos y eventualmente una mayor conexión con el mercado turístico pueden convertirse en parte de esa nueva economía regional.
Para Octavio también representa una oportunidad política: hablar desde un terreno que conoce, el agrícola, y hacerlo mediante resultados concretos en lugar de comenzar por una candidatura.
En política, el territorio cuenta.
Pero cuando se trata del campo, también cuenta que finalmente llegue el agua.
EN RUTA
Paola Gárate continúa haciendo territorio y esta vez llegó a Chinitos, Angostura, donde productores de cuatro ejidos le plantearon financiamiento barato, mejores condiciones para comercializar sus cosechas, caminos e infraestructura.
Los reclamos no son nuevos para el campo sinaloense, pero políticamente importa quién está decidiendo escucharlos y acompañarlos. Entre Veredas
Gárate ha mantenido el tema agrícola dentro de su agenda legislativa y ha participado en movilizaciones de productores.
Al mismo tiempo, ya colocó su nombre dentro del proceso abierto por el PAN rumbo a 2027 sin abandonar su militancia priista y promueve la construcción de una alianza opositora.
Es decir, sus recorridos territoriales ocurren también mientras construye una ruta política propia. Congreso del Estado de Sinaloa
Ahí está el punto: escuchar al campo genera presencia, pero también compromisos. Una diputada de oposición puede señalar problemas, acompañar protestas y gestionar; otra cosa será demostrar qué soluciones concretas puede impulsar desde el Congreso frente a problemas que involucran financiamiento, comercialización y decisiones de distintos niveles de gobierno.
Paola está recorriendo Sinaloa mientras la oposición todavía discute cómo llegará a 2027.
Y en lugar de esperar primero una alianza para después buscar territorio, parece estar haciendo el recorrido al revés: construir presencia territorial mientras la alianza se define.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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