Marco Antonio Lizárraga…………..
“Hay palabras que se retraen, que se niegan, porque tienen demasiado significado para nuestros oídos cansados de palabras”, José Saramago (1922-2010) Escritor portugués.
FIGURA
Fernando Pucheta Sánchez vuelve a aparecer en el tablero político de Mazatlán. Y lo curioso es que esta vez aparece sin partido. No es priista. No es panista. Tampoco está formalmente incorporado a Morena.
Pero habla con unos y con otros. Ahí comienza lo interesante.
Pucheta renunció en 2023 al PRI después de aproximadamente 30 años de militancia. Poco después manifestó públicamente su intención de buscar nuevamente la Presidencia Municipal, entonces desde Morena, aunque finalmente esa candidatura no llegó.
Ahora la conversación cambió de dirección.
Una fotografía con Wendy Barajas abrió la versión de un posible acercamiento con Acción Nacional. La dirigente estatal del PAN confirmó que mantienen comunicación desde hace años y declaró públicamente que Pucheta tiene abiertas las puertas del partido.
Después aclaró algo fundamental: Fernando no estaba registrado.
Según Barajas, Pucheta le manifestó que no militaba en ningún partido y que estaba valorando posibilidades. Y quizá esa sea precisamente su estrategia actual. No apresurarse. Observar. Escuchar. Y mantener abiertas las puertas.
Porque Pucheta posee algo que en una elección municipal puede resultar relevante: una trayectoria política construida durante muchos años alrededor de las colonias y la gestión social. Esa ha sido prácticamente su marca.
Mucho antes de ser alcalde ya trabajaba territorialmente y, después de dejar los cargos públicos, ha mantenido esa presencia mediante actividades sociales y redes.
Eso no significa automáticamente que conserve el mismo respaldo electoral que tuvo en otros momentos.
Ese es precisamente el dato que todavía falta medir. Una cosa es reconocimiento. Otra estructura. Y otra completamente diferente son votos. Por eso las fotografías y acercamientos con diferentes partidos deben observarse con cautela.
El PAN puede considerarlo un perfil susceptible de incorporarse. Morena ya fue una posibilidad que Pucheta exploró. Y dentro del PRI todavía conserva relaciones construidas durante décadas.
Pero cualquiera que eventualmente pretenda postularlo tendrá que resolver también una pregunta de identidad política: ¿qué representa hoy Fernando Pucheta?
Porque después de tres décadas en el PRI, de renunciar a ese partido, buscar una posibilidad en Morena y posteriormente dialogar con dirigentes panistas, una eventual candidatura necesitaría algo más que una nueva camiseta.
Necesitaría explicar un proyecto. Pucheta tiene experiencia. Ya fue regidor, diputado y presidente municipal. Tiene además una característica que pocos políticos mantienen cuando salen del gobierno: continúa buscando presencia territorial.
Pero 2027 será otra elección y Mazatlán es políticamente distinto al municipio que gobernó hace una década. Por eso antes de colocarlo como candidato habría que observar qué ocurre durante los próximos meses.
Con quién se reúne. Quiénes lo acompañan. Qué estructura conserva. Y, principalmente, qué decisión toma. Porque Fernando Pucheta todavía no ha dicho formalmente que será candidato. Pero tampoco parece haberse retirado de la política.
No tiene partido definido. Lo que sí tiene es aspiración. Y quizá por eso varios partidos están volteando nuevamente hacia él.
La pregunta será quién necesita más a quién: Pucheta a un partido para regresar a la boleta, o algún partido a Pucheta para competir en Mazatlán.
Ahí se las dejo de tarea.
EN EL SUR
Paola Gárate estuvo en Escuinapa. Pero la noticia no es solamente que haya recorrido el sur de Sinaloa. La noticia está en lo que está intentando construir. Paola sigue siendo priista. Se registró en el proceso abierto por el PAN. Ha participado en encuentros con otras fuerzas políticas.
Y ahora plantea públicamente una alianza donde pretende que también puedan participar Movimiento Ciudadano y el PAS. Su ruta comienza a quedar clara. No quiere quedarse encerrada en las fronteras del PRI.
Eso no significa que la alianza esté hecha. Mucho menos que todos los partidos mencionados estén dispuestos a construirla. Esa negociación todavía tendría que pasar por dirigencias, intereses locales, candidaturas y decisiones nacionales.
Pero Paola ya está llevando esa discusión al territorio. Y eso tiene una lectura interesante. Mientras buena parte de la oposición sigue preguntándose con quién debe competir en 2027, ella plantea primero construir un bloque y después discutir quién debe encabezarlo.
Incluso cuando habló de Mario Zamora reconoció sus atributos políticos, pero sostuvo que la decisión debe quedar en manos de los sinaloenses. Ahí también existe mensaje interno. Paola no está rompiendo con Mario. Pero tampoco se está haciendo a un lado.
Está diciendo: que participen todos y que se mida a todos.Su presencia en Escuinapa también responde a otra necesidad.Quien pretenda participar en una definición estatal necesita salir de Culiacán.
Necesita recorrer Ahome, Guasave, Mazatlán, Escuinapa y los municipios donde finalmente se construyen las estructuras, los acuerdos y el conocimiento político. Paola parece estar en esa etapa.
Tiene, sin embargo, un desafío importante. Una cosa es hablar de una gran alianza.
Otra muy diferente conseguir sentar en la misma mesa al PRI, PAN, PAS y Movimiento Ciudadano. Cada partido tiene intereses propios. Cada municipio tiene circunstancias diferentes. Y cada candidatura puede terminar convirtiéndose en una negociación distinta.
Por eso Escuinapa puede ser solamente una visita. O puede ser el inicio de algo más.
Si durante las próximas semanas Paola mantiene recorridos, reuniones con liderazgos locales y encuentros con distintas fuerzas políticas, podremos hablar de una estrategia territorial más definida.
Por ahora existe una señal. Paola Gárate no está esperando que la alianza se construya desde las oficinas de los partidos. Está saliendo a promoverla.
Y en política existe una diferencia importante entre esperar una candidatura y comenzar a construir las condiciones para participar en una definición. Paola parece haber elegido lo segundo.
PROYECTOS
Jorge Hariz Piña estuvo en Rincón del Verde. No llevó anuncios. No prometió obras. No entregó apoyos. Fue a escuchar. Y aunque pudiera parecer una visita más, políticamente forma parte de algo que comienza a tomar forma en Escuinapa.
Hariz ya dejó atrás la etapa de esconder sus aspiraciones. Confirmó públicamente que buscará participar en el proceso interno de Morena por la Presidencia Municipal en 2027.
Entonces sus recorridos ya tienen inevitablemente una lectura política. Está haciendo territorio. Y eso importa particularmente en Escuinapa.
Porque una elección municipal no se construye solamente desde la cabecera. Están las comunidades del valle, las sindicaturas, las colonias, los sectores productivos y los liderazgos que muchas veces no aparecen en las fotografías, pero terminan pesando cuando llega una elección.
Hariz parece haber entendido esa lógica desde hace tiempo.
En junio ya hablaba de recorridos por comunidades y encuentros con ciudadanos como parte de la construcción de su proyecto. No es, por tanto, una estrategia que haya comenzado esta semana.
Pero ahora existe una diferencia. El 2027 está mucho más cerca. Y enfrente está Víctor Díaz Simental, quien también acaba de abrir públicamente la posibilidad de volver a competir, ya sea por la Presidencia Municipal o por una diputación.
Ahí comienza a ponerse interesante Escuinapa. Uno gobierna. El otro recorre. Uno tendrá que defender resultados. El otro tendrá que demostrar que escuchar puede convertirse en una propuesta viable de gobierno. Y ninguno tiene todavía asegurada una candidatura.
Morena tendrá sus propios aspirantes, el PT defenderá espacios y el Verde también tendrá intereses dentro de una eventual alianza. Por eso Hariz necesita algo más que fotografías con ciudadanos. Necesita convertir presencia en organización.
Escuchar está bien. Recorrer también.
Pero tarde o temprano tendrá que demostrar qué representa cada visita: quiénes se están sumando, qué estructura está construyendo y qué proyecto ofrece para resolver los problemas que él mismo ha señalado en seguridad, economía y servicios.
Porque en política municipal hay una diferencia enorme entre andar en territorio y tener territorio. Jorge Hariz ya está haciendo lo primero. Los próximos meses dirán si consigue construir lo segundo.
ESPALDARAZO
La fotografía de Mazatlán tiene una lectura que va más allá de la seguridad. Graciela Domínguez no estuvo solamente con Omar García Harfuch.
Estuvieron también los titulares de Defensa, Marina y Guardia Nacional, en una visita de supervisión derivada del reforzamiento instruido por la presidenta Claudia Sheinbaum.
El dato es contundente: más de 20 mil elementos federales están desplegados actualmente en Sinaloa. Y eso confirma algo importante para el inicio del gobierno de Graciela.
No está enfrentando sola la crisis de seguridad.
Primero sostuvo su encuentro directo con Sheinbaum en Palacio Nacional. Después se reunió con Rosa Icela Rodríguez. Y ahora recibió en Mazatlán prácticamente a toda la estructura federal responsable de la seguridad.
Políticamente es una señal de coordinación entre Federación y Estado. Para Sinaloa, sin embargo, lo importante será otra cosa.
Que ese respaldo se traduzca en inteligencia, detenciones, fortalecimiento de las policías locales y reducción de los delitos de alto impacto.
Graciela tiene hoy algo indispensable para enfrentar la crisis: el acompañamiento del Gobierno federal.
Ahora viene el reto mayor. Convertir el respaldo de Claudia Sheinbaum en resultados que puedan sentirse en las calles de Sinaloa.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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