Historia de Puertos, futura militarización

Redaccion

..Por Manuel Cárdenas Fonseca

 

 

 

Sobre las capitanías de Puertos en México, hoy les cuentan que el Senado de la República aprobó la semana pasada una reforma legal (pasa a la de Diputados para su atención) que los va a hacer más modernos, eficientes y seguros.

 

Les cuentan que no se van a militarizar los Puertos porque la Secretaría de Marina no es lo mismo que la Armada de México y serán atendidos de manera civil ¡Vaya burla! Nos cuentan que la reforma era necesaria para cumplir con los acuerdos internacionales en la materia de los que México forma parte lo que en ningún momento habla de militarizar y, en todo caso, debieron darle presupuesto a la Secretaria de Comunicaciones y Trasportes para contratar el personal que siempre se le ha negado para que los marineritos logren su capricho o cumplan instrucción de otra nación.

 

También nos cuentan que no se viola el artículo 129 constitucional, porque la Suprema Corte de Justicia publicó una jurisprudencia que señala que las fuerzas armadas pueden participar en tareas de seguridad. Y les cuentan y nos cuentan que ahora sí tendremos puertos seguros, bien administrados y más y más cosas. Todo ello es una sarta de mentiras.

 

Para mí, la verdad, todo eso no son más que “cuentos chinos”. Los hechos hablan por sí solos.

 

Mucha atención a lo siguiente: Ciertamente existe una jurisprudencia que señala que las fuerzas armadas pueden actuar en tareas de seguridad pública, pero habría que leerla con atención, porque lo que señala es que las fuerzas militares pueden actuar en auxilio de las autoridades civiles y por lo tanto en auxilio de las autoridades competentes en materia de seguridad pública. Pero la jurisprudencia en ningún caso señala que las fuerzas militares puedan sustituir a las autoridades civiles en materia de seguridad pública, que es lo que se está haciendo con esta reforma.

 

La realidad es que de ser aprobada esta reforma por la Cámara de Diputados, en el caso de comportarse irresponsablemente sujetos a los caprichos de cualquier Almirante como varios senadores que no tienen ni idea del Estado que consagra nuestra Constitución, una vez  publicada por el Ejecutivo Federal en los términos que se presenta, asistiríamos inevitablemente a la militarización de los puertos. Estoy convencido que más temprano que tarde nos arrepentiremos de que lo hayan hecho.

 

Mi voto fue en contra porque tengo muchísimos elementos para no confiar en un buen resultado independientemente de que el tema legal, que cual abogados “huizacheros” esgrimieron los senadores que se pronunciaron a favor, en ningún momento atendieron el texto constitucional y se fueron solo a una ley reglamentaria. Por la trastienda, por el basurero, por ahí dejaron entrar este adefesio “legal”, vaya, su estiércol.

 

Nada más falso que señalar que la Secretaría de Marina atendería estas funciones como dependencia de naturaleza administrativa y, por lo tanto, civil. La razón de ser de esta Secretaría es la organización de la Armada de México y administrativamente depende del Ejecutivo Federal porque es él quien tiene el mando supremo de las fuerzas armadas. Si fuera de otra manera, sería un civil quien encabezara esta dependencia.  Y urge que sean civiles los jefes al mando de las dependencias militares pues las mismas son una de las peores mafias que hasta su banco financiero tienen y, ahí, en ese banco, nadie mete las manos así se llame Hacienda o Comisión Bancaria, menos la Auditoría Superior de la Federación.

 

Pero igual de grave es que esta reforma pondría en riesgo la alta credibilidad que tiene la Armada de México y la obligaría a realizar de manera permanente funciones que no son su responsabilidad. De suyo cada día pierden credibilidad por los impostados extranjeros en su uniforme que nos hablan con acento gringo cuando los saludamos en las camionetas de la marina; hasta el señor Guzmán que se les fue por donde siempre, por las cañerías, y no porque sean novatos sino por arreglos de otro tipo, sugiero.

 

De aprobarse esta reforma, se violaría la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que señala que en tiempos de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar.

 

Además, la reforma complica el trabajo en las capitanías de puertos y generan incertidumbre jurídica a los participantes. Se establecen en la ley dos autoridades que dificultan a la marina mercante y las embarcaciones de pasajeros y turísticas tener claridad sobre a quién dirigirse.

 

En resumen, la reforma pretende que de manera permanente la Secretaría de Marina realice tareas que son del orden civil, y que responden a condiciones de pretendidas inseguridades e irregularidades en las capitanías de puerto, que competen a los órganos de seguridad pública, no a la armada de México. No son razones de administración o de convenios internacionales las que motivan esta reforma, seamos claros: son razones de negocio a quitar a PGR, CISEN, Salud, Aduanas so pretexto de que tampoco dicen eso, no cumplen su trabajo, bajo el pretexto de la $eguridad pública (no hay error al poner $ en lugar de S).

 

Si bien es cierto que la reforma legal se aprobó en el Senado con los votos necesarios que se requerían (50% más 1 de los miembros presentes) lo cierto es que los 62 votos a favor que obtuvo no representan en términos absolutos ni el 50% del total de senadores y parecen eso nos habla de que no tienen base cierta de apoyo y que muchos prefirieron no votar en lugar de acompañarme con su voto en contra.

 

Confío en que la Cámara de Diputados no se aprueba esta reforma en los términos que se presenta ya que constituye un grave riesgo para la vida democrática del país, para el pleno respeto que debemos dar a los derechos humanos y para la propia Marina Armada de México.

 

¡Muchas gracias y sean felices!

 

cardenasfonseca@hotmail.com

manuelcardenasfonseca.mx

@m_cardenasf

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