Habrá Fiscal, y….?

Redaccion

– Por José Angel Sánchez López –

Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar
excluido, de lo contrario ya no sería justícia. Paul Auster

En unos días mas, el martes para ser precisos, la LXII Legislatura del
Congreso local decidirá quien será el abogado que se convertirá en el
nuevo Fiscal General de Sinaloa, puesto que sustituirá dentro del
nuevo sistema de justicia penal a la hoy obsoleta Procuraduría General
de Justicia del Estado que tiene al frente al mas abúlico titular de
toda la historia y que formara parte del gobierno mas corrupto,
también de toda la historia de nuestro Sinaloa.

Al margen de los nombres de la “terna” de cinco seleccionados entre
los 17 aspirantes que se registraron en busca del cargo, nos
preguntamos: Habrá por fin Fiscal General del Estado y… ¿que sigue
para obtener los resultados que la ciudadanía sinaloense reclama y
espera desde hace años?

Porque no se trata solamente de cumplir con las nuevas normas de
procuración e impartición de justicia. Esta última que aun no convence
a nadie pues ya ha dado sus primeros tropiezos.

No se trata solo de designar a uno de la terna, esa si de tres, que el
Gobernador Quirino Ordaz Coppel enviará en unas horas mas al Congreso,
sino de ir más allá.

Claro, el Fiscal designado tendrá enfrente la tarea de limpiar
totalmente toda la podredumbre que se encierra en el aparato de
Procuración de Justicia del Estado. Tarea, para empezar nada fácil,
que trae consigo sustituir a los servidores corruptos por gente
honesta con ganas de servir, cumpliendo con sus deberes.

Y no solamente echar fuera a los corruptos, ineptos y hasta cómplices
en muchos casos, sino investigarlos y abrirles procesos donde haya
lugar.

Elementos los hay, o debe haber si no los hicieron desaparecer.
Denuncias concretas, con elementos, de desapariciones forzadas,
atracos, robos y hasta asesinatos cometidos por jefes y agentes
policiacos que nunca fueron atendidas, sino todo lo contrario, por el
todavía Procurador Marco Antonio Higuera Gómez, lo que lo convierte en
encubridor y cómplice de los delitos cometidos y sus autores.

Pero no es solo la estructura de la fiscalía, sino mas allá, mucho mas
allá: la depuración real, efectiva, de las diferentes corporaciones
policiacas, en donde se anidan también la corrupción, la complicidad.

En los mandos policiacos se instalaron ya oficiales de altos grados en
el Ejército, pero tal parece que la delincuencia organizada los sigue
“calando” incrementando las cifras rojas de los asesinatos.

Ahí está Villa Juárez, tierra sin mas ley que la de los criminales.

No bastan los mandos militares, si no hay esa depuración que es
urgente y el trabajo de investigación y logística para poder
contrarrestar los golpes que la delincuencia sigue asestando día a
día, con golpes de precisión gracias al maridaje con elementos de las
corporaciones locales.

Se requiere también de convencer a la sociedad de que haga lo suyo en
esa tarea de prevención tan necesaria. Hay mucho que puede hacer la
sociedad desde sus ámbitos.

Se requiere de captar la confianza de la sociedad otorgándole medios
confiables para la denuncia.

La tarea no es nada fácil.

Quirino Ordaz recibió un Estado, además de endeudado y con finanzas al
borde de la quiebra, con una violencia desatada alentada por la
impunidad que le otorgaba la autoridad en turno y emanada también
desde esa misma autoridad.

Tiene ante si algo así como un rompecabezas con varias piezas que son
claves, como lo son las finanzas y la seguridad.

Y pieza importante en el segundo tema, lo es precisamente la
procuración de justicia que tendrá como responsabilidad la Fiscalía
para frenar la impunidad y comenzar a recuperar la tranquilidad que
merece Sinaloa.

El Fiscal es pieza importante, pero debe de tener una coordinación muy
estrecha con las corporaciones, con las fuerzas armadas y también con
la otra parte de la justicia, la impartición.

La Fiscalía sola no puede, así se elija al mejor de los tres que irán
en la lista que enviará el Gobernador al Congreso. Deben conjugarse
todos los elementos antes citados.

Ahora bien, de la quinteta seleccionada por el Consejo Estatal de
Seguridad, a nuestro particular juicio destacan dos entre los que
podría recaer la designación:

Óscar Fidel González Mendívil, Licenciado en Derecho, ex Procurador de
Justicia de Sinaloa y ex Fiscal de Aguascalientes, cargo al que
renunció para registrar sus aspiraciones por la fiscalía de Sinaloa y
Juan José Ríos Estavillo, Doctor en Derecho por la UNAM, sin
experiencia en área penal pero si en Derechos Humanos, ya que fue
Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de 2008 al
2016. Hombres limpios, honestos los dos.

De los otros tres, está Luis Alberto Jauss López, con Maestría en
Derecho Constitucional, quien ha sido Agente del Ministerio Púbico
del Fuero Común y del 2011 al 2012 fue sub procurador en la zona
norte. Es buen elemento.

Parece ser que Enrique Feregrino Taboada, Doctor en Derecho Penal, que
ya fue Delegado de la PGR en Sinaloa y ha tenido el mismo cargo en
varios Estados, tiene problemas legales que lo inhabilitarían para el
puesto. De comprobarse esto, que mal quedarían los integrantes del
CESP que lo incluyeron en la “terna”.

Y el quinto es Julio César Romanillo Montoya, Doctor en Derecho y
desde agosto del 2012 es el Sub Procurador Regional de Justicia en la
zona centro, es decir, pertenece al equipo del Procurador malovista
Higuera Gómez.

La decisión estará en manos de los diputados, requiriéndose de mayoría
absoluta, es decir las dos terceras partes de los legisladores que
integran la legislatura, lo que equivale a cuando menos 27 votos.

Pero, insisto: no basta la designación del Fiscal General. Quedará aun
mucho que hacer.

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