– Por José Angel Sánchez López –
Es autónomo quien se pone límites a sí mismo, y no el que hace
cualquiera cosa por sí mismo, sin poderla justificar como correcta o
adecuada. Valor UNAM
La semana anterior, en las celebraciones del Día del Estudiante se
registraron actos de violencia entre grupos de jóvenes en el interior
de la Ciudad Universitaria de la UAS, en Culiacán.
La fiesta se salió de control y se desató la violencia entre grupos de
estudiantes que comenzaron con agua pero luego pasaron a los golpes y
garrotazos.
Hubo llamados a la policía y acudieron patrullas con agentes que
entraron a los patios de la institución para calmar los ánimos de los
violentos produciéndose algunas detenciones de los mas rijosos.
Esto desató de nuevo la pólémica sobre la autonomía universitaria
iniciada por el propio Rector Juan Eulogio Guerra que manifestó
indignación por la presencia de policías en la Universidad y exigiendo
que las autoridades municipales y policiacas reconocieran que fue una
falta de respeto.
Algunos universitarios aceptaron la necesidad de la intervención
policiaca porque de no haberse dado, la violencia hubiese alcanzado
proporciones mayores. Otros, sobre todo aquellos que tienen en la
mente las ideas del pasado condenaron la intervención policiaca en las
instalaciones uaseñas.
Algunos consideraron que el error de las autoridades policiacas fue no
haber pedido permiso al Rector para entrar a los jardines y corredores
de Ciudad Universitaria.
Esto fue, incluso reconocido por las autoridades municipales sobre
todo con el ánimo de evitar conflictos mayores por la supuesta
violación de la autonomía.
La pregunta es: ¿si la Policía hubiese buscado al Rector para pedirle
permiso, se lo hubiera otorgado?
Otra: Si la Policía se demora en entrar y sofocar la gresca esperando
la autorización de las autoridades universitarias. ¿no existía el
riesgo de consecuencias mayores, mas allá de los apaleados? Los ánimos
de los estudiantes enfrentados estaban muy caldeados.
Ahora bien, con estos hechos se trae de nuevo a colación el tema de la
autonomía universitaria que unos entienden de una forma y otros de
otra, entre ellos reconocidos jurisconsultos
Aquí, el problema es que algunos confunden la autonomía con
extraterritorialidad, que con dos conceptos diferentes.
Quienes demandan respeto a la autonomía universitaria piensan que ésto
coloca las instalaciones y terrenos universitarios como un territorio
independiente del Estado, sea entidad local o federal. Y esta
confusión ha dado resultados trágicos en el pasado no muy remoto que
nadie en su sano juicio quisiera que se repitieran.
Pero, que es la autonomía universitaria?
La autonomía universitaria es la independencia política y
administrativa de una Universidad pública respecto de factores
externos. El principio de autonomía sostiene que la universidad debe
ser autónoma y auto-gobernada, y que debe elegir sus propias
autoridades sin injerencia del poder político, decidiendo sus propios
estatutos y programas de estudio.
Sin embargo se considera como un aspecto secundario, aunque de gran
importancia que la autonomía universitaria suele implicar la
inviolabilidad de los edificios universitarios por parte de las
fuerzas de seguridad. Aspecto secundario que no aparece en ningún
decreto gubernamental.
Es pues, la autonomía la facultad o el derecho que tiene la
institución para dictar su propio régimen interno y a regular
exclusivamente sobre él; es el poder de la Universidad de organizarse
y de administrarse a sí misma. Dicha autonomía es consustancial a su
propia existencia y no a una merced que le sea otorgada como una de
las garantías constitucionales
Veamos lo que al respecto escribió en el 2004 el ex Rector de la UNAM
(1970-1972), Javier Barros Serra, en un amplio documento en el que
describe sus conceptos sobre la autonomía y concluye:
“Yo sé que lejos de llevar al consenso muchos de ellos son
necesariamente polémicos y despiertan fuertes oposiciones emocionales
e intelectuales que corresponden a creencias arraigadas, encontradas,
a conductas contrapuestas. Y es precisamente en ese punto donde la
Universidad y los universitarios tenemos que mostrar nuestra principal
contribución, nuestro más rico estilo de combinar diálogo y
dialéctica. Por eso a manera de conclusión enuncio 10 políticas
específicas por las que me parece que todos los universitarios debemos
luchar.
“1.- Por fortalecer y aumentar la autonomía universitaria dentro y
fuera de la universidad; 2.- Por fortalecer a todas las universidades
autónomas del país, de América Latina y del mundo. (Quiero a ese
respecto celebrar la creación de un Espacio de Educación Superior en
la Red de Universidades de América Latina y el Caribe.); 3.- Por un
conocimiento del más alto nivel en ciencias y humanidades, en artes y
tecnologías. 4.- Por la enseñanza de las “nuevas ciencias” y del
pensamiento crítico, de la historia como memoria colectiva, como
narrativa, y como horizonte utópico de un mundo emergente,
alternativo. 5.- Por dar mejor educación al mayor número, diseñando
políticas desde la educación superior intramuros y extramuros, e
impulsando desde las universidades, con estudiantes y profesores,
nuevas y permanentes campañas de alfabetización.
“6.- Por organizar cursos de actualización y de enseñanza-aprendizaje
para los profesores e investigadores de punta, y para todo el
magisterio nacional; 7.- Por defender las universidades, la
investigación científica y humanística y al sistema educativo frente a
los recortes presupuestales que se les están imponiendo en una forma
autodestructiva de la educación y de la Nación; 8.- Por redefinir la
difusión cultural del siglo XXI, articulándola con la Universidad
abierta, presencial y a distancia; con un plan de ediciones, radio y
televisión, y con unidades de producción de material didáctico y
creativo; 9.- Por defender la libertad de cátedra, de investigación y
de difusión de la cultura como valores consustaciales a la autonomía y
a la construcción de espacios de diálogo nacional, internacional,
latinoamericano, indoamericano y multicultural; 10.- Por organizar el
autogobierno de la universidad en función de sus objetivos universales
y nacionales, con autonomías en sus grupos de trabajo científico y
humanístico, técnico y artístico para que alcancen los más altos
niveles de la creación y la inteligencia, sin confundir la disciplina
con el autoritarismo ni la democracia universitaria con la democracia
de los pocos, con los pocos y para los pocos, sino con el respeto de
todos los universitarios a las reglas que ellos mismos se impongan
para alcanzar los objetivos de la universidad en nuestra América y en
el mundo.
Ese es el concepto de autonomía expresado por el ex Rector Barros Serra.
Por otra parte, que es extraterritorialidad? La enciclopedia libre
Wikipedia refiere:
“Se llama extraterritorialidad a la ficción jurídica, admitida en
Derecho internacional, por la cual un edificio o un terreno se
considera en país extranjero, como una prolongación del país
propietario, como en el caso de las embajadas, consulados, bases
militares y, en ciertos aspectos, los buques. En realidad no supone la
conversión a todos los efectos de ese territorio para que sea una
prolongación del país propietario, sino que queda exento a efectos de
jurisdicción de la aplicación de la ley del país en el que está
ubicado. La causa de esta exención se ubica en el resultado de
negociaciones diplomáticas”.
O sea, son dos cosas diferentes. Y la Universidad no es un Estado
dentro de otro Estado.
Tiene si, como ya quedó asentado el derecho al autogobierno a decidir
por si misma rumbo, academia, investigación y administración.
Ahora que, por respeto a la institución y evitar malos entendidos o
que acciones de seguridad sean tomadas como pretexto para reacciones
violentas, la autoridad constitucional debe guardar el principio de
respeto institucional.
Pero, insisto, una cosa es autonomía y otra extraterritorialidad.
Les invito a escucharnos los martes y jueves a las 6 de la tarde y
sábados a las 10 am en La Entrevista de ANALISIS DE LA NOTICIA en
elcamporadio.com, así como lunes y miércoles a las 7 pm en la Mesa de
Análisis Nuestras Noticias con Julio César Martínez, Javier Camacho,
Juan Manuel Campoy, Fabián Galicia y su servidor, a través de La
Poderosa 96.5 fm.




















