Ciudad de México. (AFP) Cada vez más contra las cuerdas, al cuestionado gobernador del violento estado de Veracruz, Javier Duarte, se le empieza a acabar el tiempo.
Investigado por enriquecimiento ilícito, peculado e incumplimiento del deber legal, pidió este miércoles licencia al Congreso estatal para dejar su cargo 48 días antes de finalizar su mandato.
“Veracruz no necesita un gobernador de medio tiempo, necesita un gobernador de tiempo completo”, afirmó. “Ya es el momento de poder atender, dar la cara, enfrentar las denuncias y no puedo si sigo estando gobernando por un lado y por otro atendiendo estas circunstancias”.
Para el funcionario de 43 años, del oficialista Partido de la Revolución Institucional (PRI), las acusaciones que pesan en su contra son “denuncias sin fundamento”, “calumnias” e “infamias”.
Duarte dijo tener la “conciencia tranquila” y que no tiene nada que ocultar, y señaló que no ha tocado “un solo peso” del erario.
Al gobernador, quien asumió su cargo en 2010 y debía dejarlo el 30 de noviembre, se lo señala de llevar al estado petrolero, en la costa del Golfo de México, a una situación financiera delicada.




















