Cruces en el periodismo sinaloense

Redaccion

— Por José Angel Sánchez López –

Si censuran o matan a periodistas y no pasa nada. Carmen Aristegui.

Una vez mas arribamos la celebración (¿) del Día de la Libertad de
Expresión con el gremio periodístico enlutado por los asesinatos que
se han cometido en contra de comunicadores en varios Estados del Pais.

Del año 2000 a la fecha 105 periodistas han sido asesinados en México.
Seis en lo que va de este año.

Sinaloa no se queda al margen ya que también ha aportado la cuota de
sangre con periodistas asesinados.

De los crímenes contra periodistas el que mas ha conmocionado es el de
Javier Valdez Cárdenas, del semanario Rio Doce y corresponsal de La
Jornada.

No solo dolió a los comunicadores sinaloenses que reaccionaron
inmediatamente demandando esclarecimiento y justicia, sino que su caso
trascendió nuestras fronteras y tuvo repercusiones internacionales que
todavía mantienen ecos.

Pero no es el único ni el primer periodista asesinado en Sinaloa en la
historia de la comunicación priodística.

En Sinaloa son varias las cruces surgidas por crímenes contra
periodistas, la gran mayoría cubiertas por el velo del olvido y la
impunidad.

Si, algunos, muy pocos fueron esclarecidos y en mas pocos fueron
castigados los responsables.

Pero ahí están, en la historia del periodismo sinaloense los
asesinatos de comunicadores como cruces a la vera del camino que
seguimos quienes hemos decidido abrazar esta carrera de la
comunicación.

Hagamos un recuento en memoria de los colegas periodistas asesinados.

El primer mártir del periodismo sinaloense fue Vicente García Medina,
de oficio radiotécnico pero que a la vez editaba el semanario “Avance”
en El Fuerte donde fue asesinado el 26 de marzo de 1971.

Vicente había estado denunciando en su periódico el uso de la pista
del aeropuerto fortense para embarcar droga oculta en cajas de lobina
y acusaba a las autoridades locales de dar protección a los
narcotraficantes, o bien, disimular para dejarles operar.

Las investigaciones realizadas por periodistas (José López Hernández
de Culiacán y el que ésto escribe, en ese entonces sub Director y
reportero de El Debate de Los Mochis) condujeron a la Policía Judicial
al esclarecimiento del caso deteniéndose a los policías municipales
Ricardo Gastélum Santos, Benjamín Pérez Rodríguez y Reynaldo Estrella
Jiménez. El primero fue sentenciado a 30 años de prisión, el segundo a
8 años y el tercero salió libre bajo fianza pues solo se le acreditó
el delito de abuso de autoridad.

Los detenidos aceptaron la responsabilidad y argumentaron que el móvil
fueron los señalamientos que García Medina hacía en su periódico sobre
la protección que daba la policía a los narcotraficantes. Eso los
tenía muy molestos y por ello decidieron matarlo para callarlo.

En 1977 asesinan en Culiacán a José Guadalupe Mendívil, quien hacía
trabajos de reportero para El Debate de Culiacán. Lo mataron a balazos
cuando caminaba rumbo a su casa.

Nunca se conoció el móvil y menos fue esclarecido el crimen que inició
la lista de asesinatos impunes de periodistas.

El 31 de julio de 1977 fue abatido a balazos Mario Carlos Rodríguez
Falcón, reportero de Noroeste. Se trató de hacer aparecer su muerte
como un asesinato a mansalva, pero la verdad dicha por testigos
presenciales es que estuvo tomando en un centro nocturno haciéndose
pasar por oficial de Ejército, negándose a pagar la cuenta y al
exigirle el pago comenzó a escandalizar. El propietario llamó a la
Novena Zona Militar acudiendo un grupo de elementos a los que opuso
resistencia sacando una pistola y disparando ante lo cual fue abatido.
No puede considerarse asesinato de un periodista como en su momento
pretendió hacer el diario para el que laboraba. Cayó al enfrentarse a
balazos a los soldados.

El 13 de febrero de 1978 es asesinado Roberto Martínez Montenegro que
compartía trabajo de reportero en Noroeste con actividades para la
delegación de la PGR.

Acababa de salir de las oficinas de la PGR y se dirigía a su
departamento en la Colonia Ejidal cuando fue alcanzado por un
vehículo desde el que le dispararon ráfagas de metralleta para darle
muerte.

Nunca se aclaró este crimen, aunque trascendió extraoficialmente que
fue cometido por agentes de la PGR enviados por el entonces delegado
Carlos Aguilar Garza con quien Martínez Montenegro había sostenido una
fuerte discusión por dinero antes de retirarse de las oficinas.

Ahí quedó, en versión extraoficial. Aguilar Garza fue cambiado después
a Tijuana y mas tarde se retiró de la PGR para vivir en Matamoros,
Tamps., donde compró periódicos, se hizo de un hotel. Ahí sobrevivió a
un atentado contra su vida pero mas adelante lo asesinaron en Cancún,
si mal no recuerdo, el primero de febrero de 1993.

De su participación en el asesinato de Martínez Montenegro se le
señaló, pero nunca fue procesado por eso.

El 7 de junio de 1980 el periodismo sinaloense se estremeció por el
asesinato de Aarón Flores Heredia, un joven prometedor reportero de El
Debate de Los Mochis quien fue sacrificado en compañía de Gabriela
Ochoa Villaverde, una joven que laboraba como formadora en el
periódico “El Gráfico”.

Crimen éste que nos impactó fuertemente ya que Aarón se inició en el
periodismo bajo mi conducción. Aprendió a reportear e investigar.
Buscar la noticia y llegar al fondo de ella, no sujetarse a los partes
policiacos sino ir mas allá de la policía o la rutina reporteril en
busca de la verdad.

Eso le costó la vida.

La noticia nos sorprendió en La Paz a donde Lorenzo Valdez López, mi
compadre, Director de El Debate, el Gerente José Isabel Ramos Santos y
yo habíamos acudido a la inauguración del equipo offset del periódico
“El Sud Californiano” de don Carlos Morgan. Rentamos un avión bimotor
del Cap. Hannel y regresamos esa misma mañana a Los Mochis.

A indicación de Lorenzo Valdez y el Consejo de Administración de El
Debate realizamos investigaciones al margen de las corporaciones
policiacas.

Así, encontramos que Aarón investigaba el caso de un asalto cometido
semanas antes cuyos autores fueron perseguidos y alcanzados en el
Valle de El Carrizo, y murieron supuestamente en un enfrentamiento con
la Policía Judicial al mando de Humberto Rodríguez Bañuelos (a) “La
Rana”.

Lo raro del asunto es que en la persecución fueron abatidos los
asaltantes pero el dinero no apareció.

Si iban en fuga, perseguidos, ¿a que hora y donde se deshicieron del
dinero robado?

Eso investigaba Aarón y eso le causó la muerte.

Fueron policías, lo dijimos en su momento, pero solamente había
hipótesis, firmes, pero solo hipótesis.

Durante casi un mes tuvimos en jaque a los policías municipales de
investigación y a judiciales. Varios se mostraban nerviosos. Sabían y
sabíamos porqué, pero probarlo era difícil.

Rodríguez Bañuelos fue cambiado de adscripción y años mas tarde
apareció en Mazatlán donde participó en el asesinato de otro
periodista, Manuel Burgueño Orduño. Pero eso lo veremos mas adelante.

El asesinato de Aarón Flores Heredia es otro de los crímenes cubiertos
por la impunidad.

En 1986 fue asesinado en Los Mochis Pablo Nájera López, quien había
laborado en tres ocasiones para El Debate, era locutor y fue
cofundador de la segunda versión del noticiero Gaceta del Aire que
dirigió Francisco Uribe León.

A Nájera lo asesinaron de un balazo cuando se encontraba a bordo de su
vehículo. El crimen, al parecer no estuvo relacionado con el ejercicio
periodístico.

Manuel Burgueño Orduño, un periodista crítico que no se arredraba ante
nada ni nadie para expresar sus pensamientos, sus opiniones candentes,
fue asesinado el 22 de febrero de 1988.

Conocí a Manuel por allá a fines de los 70´s cuando yo dirigía El
Debate de Culiacán.

Venía de Mazatlán y me dijo que quería saber si en El Debate había
libertad de expresión (que por cierto ya se perdió) y le dije que si.

“Si me publica ésto lo creeré”, me dijo entregándome dos cuartillas
que llevaba dobladas en la bolsa de la camisa.

Era una crítica fuerte, pero bien escrita, contra el Gobernador
Alfonso G. Calderón. Muy bien le dije. Mañana sale.

Se despidió diciéndome que hasta no verlo lo creería. Otro día me
habló por teléfono agradeciendo la publicación y ofreciéndome mas
artículos.

Se los publiqué hasta que dejó de enviarlos.

Años después nos encontramos en Mazatlán cuando me hice cargo de la
dirección de El Sol del Pacífico y se reanudaron las colaboraciones
hasta su asesinato aquel 22 de febrero de 1988 que los sicarios
llegaron hasta su casa y en presencia de su familia lo asesinaron.

El crimen se atribuyó desde un principio a policías pero ante las
demandas de la sociedad y especialmente los periodistas, hubo silencio
en las autoridades de todos los niveles.

Demandas que al poco tiempo fueron acallándose, como ha sucedido en
todos los casos, pero hubo solo una excepción: El periodista Francisco
Chiquete finalizaba su columna diaria “Asoleadero” en el Sol del
Pacífico con la cuenta de los días que habían transcurrido desde el
asesinato hasta que el crimen fue esclarecido.

Meses después, en junio de 1989 el agente judicial Rigoberto Rodríguez
Bañuelos fue detenido en Agua Prieta, Sonora y en los interrogatorios
dijo que fueron tres los que dispararon contra Burgueño y que lo
hicieron para vengarse de él, ya que acusaba públicamente a su hermano
Humberto, alias “La Rana”, de brindar protección a narcotraficantes.

El mismo Humberto Rodríguez fue quien ordenó la ejecución y mientras
se cometía el asesinato él esperaba a poca distancia de la casa del
periodista.

Humberto Rodríguez Bañuelos anduvo prófugo hasta fines del año 2000
que fue detenido en Tijuana por otros delitos, pero estaba
transformado. Operaciones de cirugía y liposucción cambiaron su
fisonomía.

Sin embargo tres meses después, el 23 de marzo del 2001 fue
identificado por la PGR en una revisión de huellas dactilares. Se le
acusaba de por lo menos once homicidios, entre ellos haber participado
en los del cardenal Posadas Ocampo y el del ex procurador de Sinaloa,
Francisco Rodolfo Alvarez Farber.

En su lista de crímenes estaban los de Manuel Burgueño y Aarón Flores
Heredia, pero por éste no hubo cargos.

José Luis Romero, reportero del noticiero “Linea Directa” en Los
Mochis fue asesinado el 30 de diciembre de 2009. Lo “levantaron” y
asesinaron el 30 de diciembre pero sus restos fueron localizados
hasta el 16 de enero siguiente.

Tenía 20 años trabajando como reportero de nota policiaca. Su crimen
se atribuyó al narcotráfico y nunca fue resuelto.

Odilón López Urías, columnista político editor de una revista semanal
fue asesinado el 7 de octubre de 1986. Su pluma estuvo al servicio de
los gobernantes desde Leopoldo Sánchez Celis hasta finales del sexenio
de Antonio Toledo Corro.

El asesinato, el 20 de marzo de ese mismo año de su hijo Héctor Odilón
apodado “El Niño” de negra actividad delictiva lo desquició y comenzó
a culpar a medio mundo de la muerte del hijo. Amenazaba con revelar el
nombre del autor intelectual del crimen y fue su muerte ordenada por
un jefe del narcotráfico.

Periodista al fin, aunque de ese periodismo muy alejado de la
honestidad y verticalidad, su muerte se suma a la lista de asesinatos
impunes de comunicadores.

Gregorio Rodríguez Hernández, reportero gráfico de El Debate de
Mazatlán fue asesinado el 28 de noviembre de 2004 en Escuinapa. Su
asesinato según las investigaciones fue ordenado por un capo molesto
por unas fotos que le tomó en una fiesta.

Nunca se confirmó ni se detuvo al capo pero si al ex jefe de la
policía de Escuinapa, Abel Enríquez Zavala por cargos de actuar como
intermediario entre el autor intelectual y los ejecutores, aunque
Enriquez siempre negó esos cargos. Se detuvo, procesó y condenó como
reponsables del asesinato a Pedro Salas Franco, Francisco Pineda
Sarmiento y Elías Alvarez González.

Sigue libre el autor intelectual, cubierto por la impunidad y
presuntamente la protección de autoridades policiacas estatales.

Oscar Rivera Inzunza fue asesinado el 5 de septiembre del 2007 a pocos
metros de la Unidad Administrativa de Gobierno del Estado y mas cerca
aun del edificio de la Secretaría de Seguridad Pública en Culiacán.

Había laborado como reportero para Noroeste, fundó la revista Cambio
2, fue presidente de la Asociación de Periodistas y Comunicadores 7 de
Junio. En el 2005 se incorporó a la Coordinación de Comunicación
Social de gobierno del Estado y a finales del 2006 comenzó a fungir
como vocero de los operativos de seguridad en Sinaloa.

Su asesinato es atribuido al narcotráfico y ni siquiera hubo
investigación real. Uno mas en la impunidad.

El 24 de agosto del 2011 es asesinado en Culiacán el periodista
Humberto Millán Salazar, director del semanario “A Discusión” y
co-conductor de un programa noticioso en Radio UAS .

Su asesinato es considerado como un crimen de Estado. Está muy ligado
al asesinato, en Enero del 2011, de Luis Pérez Hernández con quien
llevaba muy estrecha relación de amistad y se presume este le
compartía algunas informaciones privilegiadas de lo que ocurría al
interior del gobierno de Mario López Valdez.

El asesinato de Luis Pérez, luego el de una vidente que frecuentemente
“consultaba” el espía gubernamental y el de Millán Salazar puso en
fuga al periodista Luis Enrique Ramírez que huyó del Estado temiendo
ser victimado también ya que formaba parte del selecto grupo de Pérez
y Millán.

El 22 de octubre de 2014 asesinan al periodista mochitense Jesús
Antonio Gamboa Urías.

Hubo detenidos en una investigación que no convenció a nadie y aunque
los presuntos responsables “confesaron”, su versión es fantasiosa.

Para la comunidad periodística y los allegados a Gamboa Urías este
crimen no está debidamente esclarecido y aún hay responsables por
detener. Fueron policías.

Para cerrar esta lista de hoy, el 15 de mayo pasado cae abatido por
las balas el periodista Javier Valdez Cárdenas cofundador del
semanario RioDoce y corresponsal de La Jornada.

Este asesinato es el que mas ha conmocionado al mundo periodístico nacional.

Sus repercusiones han rebasado las fronteras de México dada la
especialidad de periodismo en que se movía Javier Valdez: el
narcotráfico.

Están vivas las demandas, algunas airadas de que se haga justicia en
el caso de Valdez.

Pero esas demandas de justicia deberían de extenderse a todos los
casos de periodistas asesinados, a todos los casos de miles de
crímenes que se han cometido y que permanecen impunes, al parecer así
permanecerán para la eternidad.

Aquí nos hemos referido fundamentalmente a los casos de periodistas y
alguno que otro seudo periodista que han sido abatidos cuyos crímenes,
en su gran mayoría continúan en la impunidad.

Hay mas nombres un repositorio que aparece en internet y que llegan
hasta a 27. Sin embargo no eran periodistas de oficio. Hasta una
pareja (el fotógrafo Félix Uzeta y su esposa) que murieron
atropellados en un accidente automovilístico y los ubican entre los
comunicadores asesinados.

Inclusive entre los trece aquí mencionados hay algunos que fueron
asesinados por motivos ajenos al ejercicio periodístico.

Pero bien que mal eran también periodistas.

Los nombres de los comunicadores asesinados en Sinaloa, sus casos, son
cruces sembradas a lo largo y ancho de Sinaloa.

Son cruces que deben permanecer en el recuerdo de los que aun quedamos
inmersos en la tarea de comunicar, de expresar nuestros criterios,
nuestros pensamientos duélale a quien le duela.

Son cruces que nos recuerdan que, no de ahora, sino de años atrás, los
periodistas vivimos en un riesgo permanente.

Unos abatidos por la violencia alentada por la impunidad… otros
porque llegaron al fin de su existencia natural.

Hoy que celebramos el Día de la Libertad de Expresión recordemos a los
comunicadores que se han ido.

Recordarlos y honrar la memoria de los que murieron por cumplir con su
deber informativo es nuestra tarea.

Honrarlos ejerciendo un periodismo sin ataduras, responsable, sin mas
compromiso que con la sociedad es nuestra obligación.

Es el ejercicio de la libertad de expresión.

Es la misión del periodista auténtico.

“Podré no estar de acuerdo con lo que dices pero defenderé hasta la
muerte tu derecho a decirlo”: Voltaire

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