…Por Manuel Cárdenas Fonseca..
Recientemente, la facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue considerada la mejor de América Latina de acuerdo a la consultora QS, que elabora un ranking sobre las mejores universidades del mundo, tomando en cuenta su reputación tanto académica como laboral, así como el impacto de sus investigaciones.
Esto es un motivo de orgullo no sólo para los que somos egresados de esta facultad y que conocemos sus virtudes y sus alcances, sino también para todos los mexicanos por saber que contamos con una institución sólida, de gran tradición y con un amplio reconocimiento internacional. Una institución que siempre ha contado con grandes maestros-educadores que han transmitido generación tras generación la importancia de avanzar siempre por la vía de la ley, para tener un país más justo, más equitativo y de mayores seguridades con la oportunidad de vivir en libertad.
Mi reconocimiento a todos estos grandes educadores, forjadores de generaciones de abogados que han contribuido a impulsar los grandes cambios de México en muchos momentos de nuestra historia. Mi reconocimiento a los trabajadores de la facultad de derecho de la UNAM por el compromiso que tienen con la ley y con contar con una facultad que sea ejemplo de trabajo y de conocimiento no sólo para los mexicanos, sino para muchos otros estudiosos del derecho de todas partes del mundo.
Mi reconocimiento también a los directivos de la facultad que con su trabajo han contribuido a convertir a nuestra Facultad en la mejor escuela de derecho de América Latina y en un orgullo de nuestra máxima casa de estudios.
Si bien el espíritu crítico (que nos inculcaron a quienes estudiamos en esa facultad) es fundamental para denunciar permanentemente los actos ilegales e irregulares que frenan nuestro desarrollo como nación, como son la impunidad, el abuso de poder, la corrupción, el autoritarismo y las violaciones permanentes a la ley; también resulta fundamental reconocer las cosas buenas que tenemos en nuestro país, que nos dan fortaleza, que nos comprometen al cumplimiento de la ley y a impulsar en nuestro país una cultura de respeto a nuestras normas jurídicas que nos permitan avanzar con orden y con respeto.
En una nación como México, en donde el cumplimiento de la ley parece ser más una excepción que una norma, el contar con instituciones educativas en el campo del derecho serias y comprometidas a formar adecuadamente a profesionales del derecho, resulta más que indispensable y debemos apoyar todos los esfuerzos que realicen en esa materia y reconocerles sus méritos como ya lo hacen en otras partes del mundo. No debemos caer en la mezquindad de regatear halagos y reconocimientos a quienes lo merecen, mientras “echamos porras” a quienes no lo merecen por el sólo ánimo político mediático.
No dejo de recordar con nostalgia mis tiempos en la facultad de derecho como miembro de la generación 1977-1981, a mis maestros que me enseñaron más que teoría, la importancia de conocer la ley, de creer en ella y de aplicarla. Sus enseñanzas han estado siempre presente en mi vida personal y profesional y continúo siendo un firme creyente de que el respeto a la ley es la única vía para ser un país cada vez más próspero, con mayores libertades, justicia y bienestar social.
No quiero dejar de reconocer el gran trabajo que ha realizado al frente de la Facultad de Derecho el doctor Raúl Contreras Bustamante, que desde sus épocas de estudiante se distinguió por su participación y liderazgo estudiantil, con una gran capacidad de conciliación y que siempre pugnó por avanzar en la calidad y cobertura educativas. Todas estas cualidades y propuestas las ha llevado a la práctica como director de la facultad y han contribuido a que hoy, con el valor acumulado de sus antecesores y un gran equipo de colaboradores, sea reconocida como la mejor escuela de derecho de América Latina.
Aún vigente la imperiosa necesidad de entender la razón primigenia de la ley y del Estado para no confundirla, como ha sucedido, con la razón primigenia de la empresa. ¡Ah! Cuánto daño ha hecho el que hayan llegado a gobierno (promovidos desde la empresa o desde el gobierno mismo) quienes quieren manejar lo público como bien privado o bajo criterios de renta económica incrementando pobreza, generando una sociedad exigente de derechos pero profana o ayuna de obligaciones, un estado de derecho donde no se cobija nada bajo el imperio de la ley y se aplica ésta última de acuerdo a las neuronas y estado climático del empresario poderoso o burócrata en turno, sólo por señalar algunas fallas que nos hacen vulnerables ante el concierto mundial: Primeros lugares en impunidad, corrupción, obesidad, enfermedades crónico degenerativas; últimos lugares en calidad de vida, estado de derecho, trasparencia y rendición de cuentas, división de poderes y, dejamos de lado el caciquismo de las entidades federativas.
Reitero que mostrar indignación ante hechos que nos lastiman y vulneran nuestro estado de derecho y emprenden acciones para combatirlos es fundamental para que nuestro país avance por la vía de la ley, pero también es importante reconocer y fortalecer a las instituciones como la facultad de derecho que día a día, trabaja para instaurar una cultura de la legalidad en nuestro país. Mis felicitaciones a la facultad de Derecho de la UNAM y a todos quienes en ella laboran.
¡Muchas gracias y sean felices!
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