Mazatlán, Sin. El que la autoridad haya permitido que taxistas de Mazatlán usaran la violencia contra un chofer de Uber en Mazatlán es muestra del libertijane que el gobierno permite en el transporte público.
Quel Galván Pelayo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Constricción delegación Sinaloa Sur aseguró que lo ocurrido en este hecho es la permisividad que existe en el contubernio entre los transportistas y la dirección de vialidad y transportes.
“Nuevamente tenemos el ejemplo claro de como las alianzas de transportes en sus diversas presentaciones como lo son aurigueros, taxistas, camiones de volteo y otras más usan la ley a su favor”, mencionó.
Esto, un documento que rige el transporte de Sinaloa se convierte en la ley del garrote que pone de manifiesto la complicidad que tiene las autoridades viales y que les permite hacer cuanto quieran ellos y donde se vuelven sólo observadores.
“Cuando no están bloqueando constructores, otros transportistas golpean a conductores de Ubers, si no, bloquean las camionetas vans de turismo, o si no bajan a los pasajeros de los autobuses foráneos sin que la autoridad haga algo al respecto”, mencionó.
Galván Pelayo lamentó que las autoridades hagan caso omiso de el llamado de los transportistas privados, y que a pesar de que justifiquen que las acciones de los transportistas están mal, son ellos mismos quienes solapan la “ley del garrote”.
“Hacemos un llamado a quien corresponda, para que el gobierno del estado actúe y se deje ese libertinaje en el que se ha convertido la alianza de transportes”, mencionó.




















